Polipiel
Pieles y polipiel
Cuero sintético (PU): el exterior más común en cajas económicas; se limpia bien y envejece regular.
Diez cojines que admiten hasta 52 mm, tapa de cristal con cerradura y exterior de cuero vegano bien rematado: la puerta de entrada a WOLF.
Un solo rotor con programas patentados que cuentan las vueltas de verdad, a red o a pilas. Silencioso y simple; pagas la firma.
TPD en cinco pasos hasta 1950, tres sentidos y alimentación por USB-C o pilas para dos meses: el winder medio que se configura como uno caro.
Veinte huecos en tres alturas con cajón inferior y cristal templado acreditado por el fabricante, cosa rara en su gama. Lo que no trae, y el título no aclara, es cerradura: cierra con pestaña.
Veinte huecos repartidos en dos bandejas (no veinte arriba, como traduce mal su ficha) con laca de piano y cerradura de verdad, de las pocas del nicho que la tiene.
Doce huecos con tapa de cristal, cajón y cerradura en el formato económico con el que media España estrena organizador. El pestillo flojo y la profundidad justa para esferas gruesas son el recorte visible.
Doce huecos con cojines extraíbles bajo tapa acristalada y herrajes de acero inoxidable, en el escalón más barato de la vitrina. El cierre metálico se abre con una mano y sin llave: comodidad, no seguridad.
Veinte ranuras bajo cristal con cerradura: el expositor de sobremesa económico para colecciones que ya no caben en una caja de doce.
Rollo de tres huecos con alma rígida que no se aplasta en la maleta, y una virtud rara en su precio: la ficha declara la polipiel por su nombre en vez de disfrazarla de piel.